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viernes, 16 de junio de 2017

LA IMPORTANCIA DEL SILENCIO Y EL PARAR EN LA ESCUELA





Hoy quiero compartiros unos clics en mi vida. Hace unos años empecé a ir a clases de teatro, y una maestra que tuve me hizo tomar consciencia de lo importante que son los silencios en escena, que una actriz, un actor sin decir nada, a la persona que lo ve se le puede encoger el corazón, llenar el cuerpo de emoción, y la persona que está en el escenario sentirse muy empoderada , y muy en el aquí y en el ahora. Al de un año de empezar con el teatro gracias a una amiga, antes de ir a las clases de teatro ella empezó a acompañarnos en un taller de danza, de expresión corporal, y allí ella me transmitió la importancia de parar ,de cómo se puede bailar sin moverse, y aun así el cuerpo danzar, hablar, estar en movimiento. Como espectadora en mi cuerpo se mueve algo al ver a las personas en el escenario parar, y como actriz, el parar me hace escuchar mi corazón, estar en mí y darme cuenta de dónde estoy, de reconectarme y no seguir en el hacer por hacer.
Todos estos momentos que para mí fueron mágicos, llenos de conexión ahora desde donde estoy me doy cuenta de que eran momentos de mindfulness, de parar, observar, volver al aquí y al ahora, para cargarme de energía, sentir mi latido, mi pulsación y el silencio de las personas que me acompañaban. En esos momentos me me sentía muy a gusto, momentos en que era capaz de parar una danza, un movimiento en medio de una música rápida y alta, y notaba como mi cuerpo por dentro bailaba y no se movía por fuera, o cuando en escena en un silencio notaba en mi garganta el latido de mi corazón, sentía el silencio de la sala se podía mascar la emoción del momento, del qué pasará ahora. 
En la escuela hablamos mucho, queriendo acompañar a l@s niñ@s en la explosión del lenguaje en primera infancia estamos hablando, contando cuentos, cantando canciones, dando instrucciones, consejos, en la resolución de conflictos también queremos que lo solucionen hablando, si quieren ir al baño lo tienen que decir, si quieren beber lo tienen que decir,... 
A la vez cuando no podemos más les decimos que se callen, que no griten, que no es necesario hablar todo el rato. 
Cuando son más mayores, en primaria, en el instituto en cambio se les pide que estén callad@s mientras están en clase, que no hablen. El silencio en la escuela tiene un matiz negativo, en mi sentir, viene desde la necesidad de la persona adulta de estar en silencio, y no desde la necesidad de tod@s de estar en unos momentos en silencio de manera natural.
En la resolución de conflictos en la escuela entre niñ@s y jóvenes el silencio en mi experiencia es vital , igual que en la resolución de conflictos entre personas adultas. Unos segundos de pausa, de observar cómo estoy, qué está ocurriendo en mí, cómo está o están las otras personas. El silencio nos ayuda a no reaccionar y actuar. Nos ayuda a que a veces incluso nuestra intervención no sea necesaria, y el conflicto, el malestar se diluya por sí solo. Ayudándome esta reflexión a mí en mi experiencia a ser más humilde, y a darme cuenta de que no tengo que intervenir siempre, que no soy imprescindible para solucionar, para que el ambiente sea agradable, amable. Y esto a mí me da una sensación de libertad, de ligereza muy agradable, el saber que no tengo que solucionar yo todo. 
Por eso os invito a que dejemos hablar a l@s niñ@s y jóvenes desde su necesidad, observemos qué ocurre, cómo se relacionan. 
Os invito a que vosotras intentéis si os apetece a hablar menos en la escuela, a ver qué sucede. Que el hablar sea algo natural, necesario, no para rellenar silencios, sino que los silencios vuestros llenen el aula de paz y amor. Los silencios son oportunidades maravillosas de mindfulness en los que observar cómo se mueven l@s niñ@s que acompañamos, cómo miran, cómo colocan el cuerpo, qué gestos hacen, y así juntar un poquito más nuestros corazones a los de ell@s. 


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