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viernes, 28 de octubre de 2016

LA HORA DE COMER EN LA ESCUELA




La hora de la comida es algo maravilloso, las emociones están a flor de piel. Nos gusta que eso que vamos a degustar sea de nuestro agrado y que lo podamos disfrutar mientras lo saboreamos. Cuando somos niñ@s estamos dispuestos a comer algo que alguien ha preparado para nosotr@s y nos gustaría que eso tenga un sabor, textura agradable, esté a una buena temperatura, haya la cantidad suficiente, ni mucho, ni poco, y si queremos repetir, se pueda, y si no nos apetece pues no comemos o comemos más tarde. Si somos tan niñ@s que no podemos servirnos la comida, la persona que lo haga es importante, esencial, estar con alguien que sabe lo importante que es ese momento, que nos respeta, que nos mira, nos tiene en cuenta, es maravilloso. Y el lugar es también  pieza clave, un lugar aireado, limpio, tranquilo, sin mucho ruido, con luz natural, y que huela bien. 
En la escuela la hora de comer es un momento de conflicto de emociones. L@s niñ@s de 2 años quieren ir a sus casas, por lo que el camino hacia el comedor es duro, largo, para algun@s angustioso. Las personas que acompañamos tenemos que tener consciencia de esto y validarlo, no tener prisa, y acompañar. hay mucho llanto y comer llorando tenemos que saber que no es saludable. Y respetar sus necesidades, cantidades es primordial y un acto de amor. L@s de 3 años también quieren ir a casa pero ya han estado iendo un año antes todos los días, así que van. A ell@s también validarles en que en casa se come muy bien y tranquilamente. L@s de 4 años también quieren ir a casa ,y ést@s piden que llames a casa para que les vengan a buscar, en estos casos yo les digo que lo comenten en  casa y que su madre o padre es el que tiene que tomar la decisión pero que aun así yo les comprendo y que a mí me gusta mucho comer en mi casa con mi pareja e hij@s.
A mí me encanta después de la jornada matutina ir a mi casa descalzarme, comer en mi cocina con mi familia, compartir, y luego vuelvo con otro aire a la escuela. También me encanta que un día por sorpresa me vengan a buscar para llevarme a comer, a l@s niñ@s también. 
Mis hij@s han venido a casa y lo siguen haciendo y lo valoran mucho, y es algo de lo que realmente estoy orgullosa de haber tomado consciencia, y de haberlo hecho. Comparten mucho más, ya que en ese intervalo pueden compartir emociones de la mañana, pero al ir a la tarde, ya el cansancio supera a la emoción.
El tiempo de la comida en la escuela es largo y duro para much@s niñ@s, aquí sigo dando voz a l@s niñ@s.
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